Mi lección

21 Mar

Y he aprendido al fin

-a fuerzas de tropiezo y por obligación-

a observar el desencuentro

como la más cruel verdad

de esta eterna desolación.

 

Y he aprendido al fin

a no esperar lo inalcanzable,

a soñar con “medida”

y a no dejarme llevar

por el meloso veneno

ese que mi alma suele tomar

cuando se trata de vos.

 

He aprendido – al fin de cuentas ya era hora, ¡Si señor!-

que no se trata de esperarte

haciendo a un lado todo,

sino más bien esperarte “viviendo”

siendo feliz con lo que tengo,

aunque sabiendo que un día volveré a ser parte de vos.

 

Esa es mi bendita lección.

La lección de toda mi vida,

la lección nunca aprendida,

la que no entendió mi corazón -solo hasta hoy-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: