Inercia

16 Ago

Te veo.

Camino sin pensar.

Me dirijo sin siquiera preguntarme si lo estoy haciendo bien o mal.

Llego hasta ti.

Te pregunto lo que quizá hace mucho debí preguntar.

Me ves, sonríes y respondes.

Me vuelvo,

agradecida por tu respuesta:

Tu nombre que nunca voy a olvidar.

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