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Cansancio

24 Jun

Entiendo que no puedo más con mi existencia de la forma en la que la he venido viviendo. No comprendo mi ser en su totalidad, pero la fe o la certeza de quien soy de verdad es el faro que alumbra mi camino.

Sin embargo, entiendo que toda esta idea de lo que soy no me permite vivir. Se hace cada vez más difícil llevar mi vida, conectar con mi parte humana y a veces, cada vez más frecuentemente, solo quiero dejar este cuerpo y volver adonde en realidad pertenezco.

Ya no hay nada, tristemente, nada que me aferre a esta vida, a este planeta, a esto que soy. No me siento conectada y tampoco tengo a nadie que me conecte de verdad con quien soy. He perdido mi propósito, mis ganas de seguir, mis ganas de disfrutar lo que no se puede ya disfrutar pues no encajo en un mundo donde la espiritualidad queda vaciada en sacos rotos, donde no hay muchas almas que se ocupen de su despertar. Me he cansado de vivir en la competencia, en la desdicha, en la superficialidad, en el trato con poco corazón y en la maldita materialidad que parece se lleva de calle a todos.

¿Hasta cuándo? Me pregunto yo… ¿hasta cuándo seguiremos luchando batallas inganables, batallas que están perdidas desde que empiezan porque este mundo está controlado por todo lo negativo? ¿Hasta cuándo seguiremos buscando a un salvador que nos libere de todos nuestros problemas, sin encontrar una manera de conectar con nuestro espíritu para ver si así podemos empezar a reconectar con nuestra esencia y reconocer que es hora de salir del maldito juego en el que por tanto tiempo hemos estado atrapados?

Hoy toco fondo, una vez más.

Un último escrito

12 Sep

Hola a todos:

Tengo sin duda un siglo sin entrar a este espacio, y la verdad es que en la búsqueda hacia mí misma me he distraído mucho en cuanto a lo que es verdaderamente importante para mí, pues siempre buscaba fuera lo que llevo dentro. Es por eso que hoy decido cerrar este espacio. Creo que mi inspiración ha llegado a su fin, y quizá es que empiezo aún sin verlo o tenerlo claro un ciclo nuevo en esta existencia. No me quiero ir sin darle gracias a todos por el cariño, los ratos de lectura, los comentarios (pocos, pero buenos) que me han dejado y por todos los «me gusta». Hoy quiero dejarles mi último escrito y, después de esto, en unos días más, cerraré este espacio.

Con todo mi amor,

Carol.

Quizá no sea necesario ya hablar de mis calamidades o de mis desaciertos, o de mis engaños o ilusiones que con tanto ahínco he mantenido.

Quizá no sea necesario ya, porque entre más intento comprender y empecinarme en esta tan anhelada verdad, más parece que caigo en un hoyo profundo de desolación donde no me saca nadie, solo yo.

Pero cabe reafirmarme, cabe en verdad instruirme, que dejar las cosas tomar el rumbo que deben de tomar es el mejor acierto de esta existencia.

No vale la pena, para nada, continuar esta afanosa búsqueda por probar o asegurarme a mí misma si mis creencias eran o no verdad.

No vale la pena porque entre más lo busco, más ansiosa quedo. Sí, sé bien que, – porque la historia así me lo ha confirmado, digo, mi pasado- no sirve apresurar nada, que tú serás, corrijo: que tú has sido, eres y serás lo más bello que yo he vivido, y aún cuando yo no sabía que podía ser cierto que llegarías porque tardaste una infinidad de tiempo, llegaste.

Así pues, así con esa confianza, aunque ya un poco rota, es que debo de aprender a dejarlo todo fluir. ¿De qué manera pues lo hago que no me rompa más el corazón y yo sea feliz?… la respuesta quedará sin duda en el limbo, o llegará a mí cuando vuelva a esa dimensión a la cual pertenezco.

Entrega

25 Jul

Te amo, yo.

12 Abr
Photo by Diego Madrigal on Pexels.com

Sí, yo soy. La que me arropa, la que es capaz de sentir tanto amor y elevarme al punto de fundirme con mi propia energía.

Sí, soy yo. Ese ser que me enseña a punta de intentos, de arrebatos y desaciertos, que no hay nadie en este mundo que me ame tanto como yo misma soy capaz.

Sí, hoy recurro a esa afirmación en el pasado: «eres tú misma enviándote amor». Entonces, si el amor que siento tan mío, tan fuerte, tan eterno forma parte de mí, de eso que soy, ¿para que esperar que aparezca lo que no puede llegar? Lo intangible, que he vivido por tantos años, soy yo misma al parecer en mi estado más puro.

Te amo Carol, como siempre te he amado. Te amo, yo.

Sáname

20 Feb

Sáname, del dolor de la pérdida, del dolor del desamor. Sáname los miedos, sana las heridas que por hondas no terminan de sanar.

Sáname, que no quede rastro de dolor en mi angustiado corazón que late a mil por hora por esta energía que me cubre y que consume.

Sáname, pues no veo el camino, tampoco la salida porque mi angustiosa alma no me deja ver la verdad de todo el propósito de mi existencia.

Sáname, para ver tu luz, la nuestra; para saber que no soy presa del olvido de tu espíritu que me produce tanta ansiedad. Sáname, sí, para amarte en libertad.